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<<y (…) le cose sus heridas>>.

Manolo Millares Sall (1926-1974)

Después de un tiempo, regresar al Museo Castillo de Mata ha supuesto, como siempre, una grata sorpresa. Aparte de pasear por esta antigua construcción militar, visitar los proyectos expositivos que acoge es una buena ocasión para afianzar el arte y la cultura de Canarias. Y estos días muestra «Millares: la paz mutilada«.

El internacional Manolo Millares regresa a Gran Canaria a través de esta exposición que nos ofrece un punto de vista sutil pero que no pasa desapercibido, del «dolor, la guerra y el deseo de una paz figurada«. La muestra, dirigida por Daniel Montesdeoca, comprende las fechas del 17 de diciembre de 2021 y el 19 de marzo de 2022.

En «Millares: la paz mutilada» volvemos a encontrarnos cara a cara con una época en la que el concepto de paz era utilizado según para qué. Una situación sin partes enfrentadas pero que dentro de la propia sociedad existían razones para estarlos. Contradictorio, ¿no?

La eterna yuxtaposición de los polos, el bien y el mal, la vida y la muerte, la juventud y la vejez…, con la sensación de que se repelen, pero que no significan nada el uno sin el otro. Heráclito decía que «despertamos» al emitir juicios de valor ante los contrarios. Y en «Millares: la paz mutilada«, quien observe esta exposición compuesta por ocho piezas, la mayoría de tamaño medio a grande, se verá navegando entre dos extremos.

Leemos la nota informativa y el título de la muestra deviene de «cuatro serigrafías denominadas «Mutilados de Paz» en las que el artista rinde homenaje a su padre, Juan Millares Carló«. Continuamos con las contradicciones. Una suerte de ideas se nos puede venir a la cabeza cuando nos encontramos nuevamente con las piezas protagonistas de la muestra. Piezas que expresan con mucha fuerza emociones: ira, aversión, tristeza, miedo… Aunque también nos conducen a la idea de esperanza, pues al tratarse de emociones, podemos transformarlas en otros conceptos. La riqueza del pensamiento humano.

Textos propios de Millares, y también de Rafael Alberti, acompañan la muestra creando una simbiosis entre la literatura y la pintura, adentrándonos aún más en la escena diseñada:

«Todo es blanco y negro como la tensión entre la vida y la muerte».

Manolo Millares.

Además, si tenemos en cuenta los colores con que se han pintado las paredes de las salas -blanco, negro y rojo-, llegamos más fácilmente a una simbología muy a la par con el tema que trata el proyecto «Millares: la paz mutilada«. Con el uso de estos colores también se logra un acercamiento muy interesante a los orígenes de Millares y su interés por la cultura de los antiguos pobladores canarios, pues estos colores eran los más utilizados por los pobladores de Gran Canaria para pintar o decorar sus cuerpos, habitáculos, cuevas, cerámicas., etc.

El universal Manolo Millares siempre nos ofrecerá diálogos que trascienden de todo tiempo y lugar. No lo olvidemos.